viernes, 11 de diciembre de 2009

Sobre la Biodiversidad Mexicana.


La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) publicó muy recientemente la obra Capital Natural de México.

Visita el sitio de la CONABIO y encuentra más información sobre esta obra y sobre la Biodiversidad Mexicana

2010 Año Internacional de la Biodiversidad




Biodiversidad es Vida. Biodiversidad es Nuestra Vida…

BIODIVERSIDAD es la variedad de la vida en la Tierra. Es esencial para el mantenimiento de los sistemas vivos y los ecosistemas que nos proporcionan alimentos, combustible, salud y otros servicios vitales.

Los seres humanos son parte de esta biodiversidad y también tienen el poder para protegerla o destruirla. Actualmente, nuestras actividades están destruyendo la biodiversidad a un ritmo alarmante. Estas pérdidas son irreversibles, nos empobrecen a todos y dañan los que sostienen nuestra vida. Sin embargo, podemos prevenirlos.

¿Qué podemos hacer para salvaguardar la biodiversidad? ¿Qué logros hemos alcanzado como especie? ¿Qué retos urgentes nos esperan?

Visita el sitio web 2010 Año Internacional de la Biodiversidad y encuentra más información

jueves, 10 de diciembre de 2009

Nota publicada en BGCI

Quienes leen inglés, no tendrán dificultades con la siguiente nota, publicada el 7 de diciembre en el sitio de nuestros amigos y colegas de BGCI.

Clavijero Botanic Garden opens Ethnobotanic Collection for National Conservation Week in Mexico. 7th December 2009
 
November 23rd - 29th was National Conservation Week in Mexico and saw a series of activities underway aimed at fostering public awareness of ecosystem protection, critical habitats, biological diversity, and environmental resources and services in a climate change scenario.

The Francisco Javier Clavijero Botanic Garden
in Xalapa, Veracruz, joined in this event with the opening of a new Ethnobotanic Collection, which highlights to visitors plants that humans use everyday in many ways from ecosystems in Mexico and around the world.
clavijero useful plants collection
 calvijero ethnobotanic plantscalvijero exhibition
 
 
 
 

The collection shows plants used as traditional medicines, handicrafts, drinks, condiments, aromatics, a group of objects and products used as patented medicines, creams, shampoos, juices and alcoholic drinks, soaps, contraceptives and even biodiesel.

Visitors are able to touch leaves with strong scents, such as lavenders, Mexican peperleaf or patchouli and handle plants that are  the source of common patented and traditional medicines, such as daturas.  This went down especially well with children and young people.

A school teacher said; "This collection is wonderful because it is important recognise that people generally have few first hand experiences with natural resources or with plants that need conservation.  Also, many times we only know the obtained products, but not the plants behind them, and it is wonderful to see these here in the garden."
 

lunes, 30 de noviembre de 2009

viernes, 27 de noviembre de 2009

Parvadas de pericos


Por la mañana o por la tarde, eventualmente durante todo el día, vemos pasar -o escuchamos- parvadas de pericos sobre el Jardín Botánico. ¡Un verdadero provilegio para quienes tenemos esta oportunidad!

El sitio Pericos Mexicanos en Peligro ofrece mucha información sobre estas aves. Recomendamos visitarlo y aprender y entender por qué es necesario conservar a estas llamativas aves.

P.D. ¡Ojalá un día los loros, pericos, cotorros y guacamayas le griten groserías a quienes traten de atraparlos!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Plantas de la Colección Etnobotánica: Antepasados del maíz. Los teocintes (Zea perennis y Zea diploperennis)

En esta foto hay hierbas altas que parecen pastos, pero en realidad son dos especies de maíz primitivo. Su nombre es teocinte.


Se trata de las especies Zea perennis y Zea diploperennis, parientes silvestres del maíz cultivado (Zea mays).


Ambas se consideraban extintas, pero en 1978 fueron descubiertas en la Sierra de Manantlán, Jalisco.


Su conservación es importante, pues contienen valioso material genético para mejorar los cultivos de maíz, por su resistencia a plagas y enfermedades.


Estas plantas llegaron al Jardín Botánico Clavijero en la década de 1980.


Puedes verlas de cerca en la Colección Etnobotánica



martes, 24 de noviembre de 2009

Plantas de la Colección Etnobotánica: El toloache (Datura stramonium)

¿Alguna vez te han dado toloache?


Antes de contestar, lee el siguiente párrafo:


"El toloatzin es una planta como mata que cría unas cabezuelas espinosas, hojas anchuelas, flores blancas y tiene semilla negra y hedionda, quita la gana de comer a los que la comen y emborracha y enloquece perpetuamente" (Fray Bernardino de Sahagún).


Ahora responde, ¿estás seguro de que ta han dado toloache?


El toloache (Datura stramonium) es una planta muy tóxica que pertenece a la familia Solanaceae, junto con jitomates y chiles.


¿Sabías que cuando alguien está muy enamorado o atontado, se dice que le dieron toloache?


En realidad, el uso de esta planta en medicina herbolaria es de alto riesgo y por ello es cuidadosamente vigilado. Contiene atropina, hiosciamina y hioscina, cuyas propiedades analgésicas resultan útiles para la fabricación de fármacos.


La Butilhioscina es un medicamento de uso común, que contiene estos derivados. Probablemente “te han dado toloache” más de una vez.


La nota "El toloache, más que pócima para el amor, veneno mortal" abunda en el tema de esta interesante planta que puedes visitar en nuestra Colección Etnobotánica

Las plantas que llegaron para quedarse (primera parte). ( Victor Luna, 2009)


Gracias a su capacidad de desplazamiento, todos los seres vivos -principalmente los animales- han contribuido a la dispersión de las plantas, ya sea de manera accidental, en pelo o incluso en el mismo estomago. Si embargo desde que los seres humanos domesticaron a plantas y animales para su uso y beneficio en forma de productos y servicios, transportan de manera intencional toda clase de organismos a través de pequeñas o grandes distancias. Precisamente, a las especies que han sido llevadas de un lugar a otro donde originalmente no existían, se les conoce como especies introducidas o exóticas.


Realidades diferentes


Sin duda las principales especies de plantas introducidas son las utilizadas como alimento, por ejemplo el frijol, la papa y el trigo. Estas plantas a lo largo de la historia humana, han permitido el sustento, supervivencia y desarrollo de varias civilizaciones.


Otras grandes viajeras son las plantas ornamentales. Suele suceder que para adornar los jardines se prefieran las plantas que nadie tiene, las más raras y llamativas, coloridas, en otras palabras las exóticas. Reflexionemos un poco y nos daremos cuenta que son muy pocas las personas tienen, como plantas de ornato a especies nativas como Saurauia yasicae o Styrax glabrecens. En cambio cuántas veces hemos visto un Anthurium andreanum o alguna variedad de Bougainvillea glabra en la casa o en los jardines públicos, los institucionales o los comerciales.


No es gratuito el hecho de elegir plantas exóticas, pues existen varios puntos a su favor: son plantas que se encuentran fácilmente disponibles en los viveros comerciales, hay suficiente información disponible sobre cómo cultivarlas (a veces se acompaña la planta con instructivos y fertilizantes específicos), en la mayoría de los casos no tienen plagas y sobre todo se trata de cultivares seleccionados. ¡Todo lo contrario ocurre con las especies nativas!


Sin embargo existen plantas exóticas, que aunque al principio se considere inofensivas, con el paso del tiempo se convierten en invasoras o en plagas. Una vez adaptadas y en ausencia de sus enemigos naturales, las poblaciones pueden crecer rápidamente poblaciones, dispersarse y desplazar a los integrantes de las comunidades naturales.


En nuestro país la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO)reconoce que las especies invasoras son una de las amenazas más serias para las especies nativas por provocar desequilibrios ecológicos entre las poblaciones silvestres, cambios en la composición de especies y en la estructura trófica, pérdida de biodiversidad, reducción de diversidad genética y transmisión de enfermedades y plagas agrícolas o forestales. El problema es de tal magnitud, que la Estrategia Global para la Conservación Vegetal-una iniciativa mundial orientada a detener la extinción de las especies vegetales- plantea en su Meta 10 la necesidad de establecer planes de gestión para al menos 100 de las principales especies exóticas que amenazan a las poblaciones nativas en todo el mundo.


¿Qué son las especies invasoras?


No solo se consideran especies invasoras a la especies que causan daños ecológico y a los sistemas agrícolas y forestales, sino a todas aquellas especies cuyas estrategias reproductivas son muy eficientes –diríamos que se desarrollan descontroladamente- y que pueden establecerse perfectamente bien fuera de su área de distribución natural, desplazando o eliminando a las especies de animales o plantas nativas, causando así daños considerables a la biodiversidad, a la economía (por ejemplo agricultura, pesquerías o turismo), a la infraestructura (presas, caminos, tuberías, drenajes) o a la salud pública.


Tenemos por ejemplo el helecho peine (Nephrolepis spp.) nativo del trópico asiático. Esta especie se propaga por estolones, por división de macollos y por esporas, y es de tal agresividad que si se le deja sin control, puede desplazar a las especies de un determinado sitio.


Es difícil saber si una especie será plaga o no. Apenas se han determinado algunos patrones generales para hacer predicciones. No existen características que permitan pronosticar de manera definitiva si una especie se va a convertir en invasora o no, pero si hay particularidades de ellas que, solas o combinadas, favorecen el que un organismo sobreviva, se establezca y reproduzca en un medio diferente al original.


El termino plantas invasoras es relativamente nuevo en los países tropicales. En los países templados o más alejados del trópico que tiene un poco más de tiempo que se vienen manejando. Esto se debe que estos países tienen el inventario de su flora concluido: conocen completamente las especies que componen su flora y en la mayoría de los casos conocen el papel estructural que juega cada especie en sus bosques. ¡Por supuesto, en tales países poseen –cuantitativamente hablando- menos diversidad vegetal!


Por ejemplo, la flora nativa del Reino Unido se conoce desde 1950 aproximadamente, y se sabe que está compuesta por 1 600 especies. Esto es algo aún desconocido en México, aunque la flora mexicana se estima entre 23 000 y 30 000 especies. Ilustremos este ejemplo con lo siguiente: en el todo el mundo hay 500 especies de encinos (Quercus spp). Doscientas especies de estos árboles habitan en México, la mayoría de ellas de manera exclusiva. Veracruz posee la abundante cifra de 70 especies, comparada con las 4 que son nativas de las islas británicas.

¿Para qué utilizamos las plantas? ¡Visita la Colección Etnobotánica!






jueves, 5 de noviembre de 2009

Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana. UNAM


Si estás interesado en las plantas medicinales o en la medicina tradicional mexicana, te recomendamos visitar el sitio web de la Biblioteca Digital  de la Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM


Esta Biblioteca digital fue establecida con fines de investigación y divulgación. No tiene la intención de ofrecer prescripciones médicas.
 
El uso que se dé a la información contenida en este sitio es responsabilidad estricta del lector.

Los conocimientos y la información original de esta publicación son de origen y creación colectiva, sus poseedores y recreadores son los pueblos indígenas de México, por lo que deben seguir siendo colectivos y, en consecuencia, está prohibida toda apropiación privada.

viernes, 30 de octubre de 2009

Un insecto curioso...

Se trata de una cigarra del género Pterodictya.


Al parecer estas cigarras son las más primitivas que existen. No producen su característico sonido. 

Lo más curioso es que parecieran estar cubiertas de una pluma blanca. En realidad es un tipo de cera blanca que secretan en la parte posterior del abdomen. Esta cera es comida por las larvas de ciertas especies de mariposas pequeñas que viven en sus cuerpos. 

Aquí pueden ver algunas fotografías




viernes, 9 de octubre de 2009

Francisco Javier Clavijero y la germinación de la conciencia de mexicanidad (*)


Francisco Javier Clavijero, cuyo nombre lleva nuestro Jardín Botánico, fue un gran estudioso del pasado de nuestro país y defensor de lo que podríamos llamar la conciencia de mexicanidad, frente a las falsas percepciones y afirmaciones europeas acerca de la inferioridad del Nuevo Continente y de sus habitantes humanos, animales y plantas...

En 2010 se conmemorarán los 200 años de la independencia de nuestro país, por lo que creemos importante recordar un poco de nuestra historia y de cómo ha evolucionado nuestra identidad.

¿Te interesa? Sigue leyedo aquí...

(*) Tomado de El Correo del Maestro Núm. 53, octubre 2000

Algunas cosas que pasan en otoño...

Seguiremos buscando...

miércoles, 7 de octubre de 2009

La flor de muerto (Tomado de El Correo del Maestro, 102, noviembre de 2004)

Cada año, a principios de noviembre, el cálido color amarillo de sus flores adorna los altares de muertos, de aquellos que se nos han adelantado en el camino. 


Se trata de la planta conocida entre los botánicos como Tagetes erecta y comúnmente denominada: 'clavelón', 'cempasúchil',  'cempoalxóchitl', 'flor de muertos', 'cempoal' o 'flor de los veinte pétalos'. 


Esta planta herbácea, que alcanza una altura de entre 50 y 100 cm, es originaria de México y actualmente se distribuye de forma silvestre desde México hasta Centroamérica. En México habita en diversos tipos de ecosistemas, como selvas tropicales de hoja caduca, bosques espinosos, bosques de niebla y bosques de pino-encino, que pueden encontrase en los estados de Sinaloa, San Luis Potosí, México, Tlaxcala, Puebla, Veracruz y Chiapas...



¿Qué tanto sabes de la flor de muerto que ponemos en los altares?  Continua la lectura aquí

La foto que ves fue tomada del sitio www.infojardin.com. ¡Muchas gracias!

viernes, 2 de octubre de 2009

Árboles del Jardín Botánico Clavijero

Hay mucho que decir sobre uno de los árboles más destacados del Jardín Botánico Clavijero, pero mejor te invitamos a escuchar la siguiente cápsula.





El olmo mexicano, cuyo nombre científico es Ulmus mexicana (Liebm.) Planch, es probablemente el más alto de todas las especies de olmo. En ocasiones alcanza una altura de 84 metros y un diámetro a la altura del pecho de 2,5 metros. Es, sin duda uno de los árboles más altos en México. Esta especie es común en los bosque de niebla y en las zonas elevadas de selvas tropicales, donde los niveles de precipitación está entre 2 y 4 metros por año. Se distribuye desde San Luis Potosí al sur de Chiapas en México, y de Guatemala a Panamá más allá. A pesar de sus enormes dimensiones, la regeneración natural es pobre.


jueves, 24 de septiembre de 2009

Estampa de otoño (un texto de Armida de la Vara)


Por toda la casa se esparce un olor agridulce a membrillo, a orejones de calabacita y pera, a pasta de higo y a ejotes pasados por agua que, ensartados, forman largos collares verdes que cuelgan de los alambres puestos al sol para que se oreen. El día ha sido ajetreado; hay que aprovechar fruta y verdura para conservarla, por eso a casa desde muy temprano han estado llegando algunas mujeres invitadas con ese propósito.

Son estos últimos días de septiembre como un puente entre el calor sofocante y las primeras rachas de aire frío. El curso escolar empieza y hay una angustia agazapada, un temor anticipado de dejar la casa. Todo toma en este mes un aire de separación que nos hace andar con el corazón en un puño. Mi madre pasa muchas horas a la máquina bordando iniciales en la ropa interior, renovando los forros de las almohadas de pluma, que formó leves copos en las esquinas de la habitación y debajo de los muebles, pues el viento del norte empieza a soplar por la tarde y no deja cosa en su sitio.

Hay que prepararse bien para este cambio de estación, pues al mediodía el sol calienta demasiado, pero el aire enfría cada vez más y hay un desequilibrio térmico que propicia tantas enfermedades.

El campo está ahora como palúdico; el polvo que levantan las ruedas del carro se deposita sobre las hojas de las vinoramas y palofierros cercanos al camino, y los chiltepines buscan la protección de los árboles más grandes mientras llegan las brigadas que han de despojarlo de su fruto pequeño, verde y picante como lumbre. Unos días más y en estos lugares se habrá vaciado la cuarta parte del pueblo ocupado en la recolección del famoso chiltepín, que ya envasado o suelto tiene gran demanda en el mercado. Durante esos días no habrá clases en la escuela del pueblo, pues los niños han resultado magníficos recolectores de chiltepín, con cuya venta habrá bastante para ir a hacer la visita anual a San Francisco Javier, en Magdalena, fiesta que se celebra el cuatro de octubre, día de San Francisco de Asís.

Un poco más adelante la pequeña laguna del Represo nos hace guiños, mientras que el saúz, a la orilla del agua levanta su verde arquitectura. Medio kilómetro escaso más allá, La Sauceda se acomoda entre mogotes chaparros. Luego el desierto comienza a insinuarse; remolinos de polvo que el viento levantó implacable; plantas pequeñas de raíces adventicias que, arrastradas por la racha fría, van envolviéndose hasta formar pelotas de ramas que pasan rodando, juguetes del viento; aislados ocotillos espinosos todavía con su manchita de flores rojas en la punta, y las "cabezas de viejo", peludas y polvorientas.

Después la soledad, la arena medio rojiza y suelta y un gran silencio, como en las primeras edades de la creación, el espacio infinito, y encima, cubriéndolo todo, el cielo azul añil, inmaculado de nubes.


(Pinturas de José María Velasco, tomadas de la internet)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Una historia contada por Victoria Vovides

Albores del Jardín Botánico Clavijero.

Al inaugurarse en 1977 el Jardín Botánico Francisco Xavier Clavijero fue necesario promoverlo no sólo entre la población Xalapeña, sino en todo el Estado. Para difundir sus beneficios comenzamos con la población infantil. Una promoción directamente entre los alumnos no parecía la mejor opción, así que nos acercamos a los maestros para que descubrieran las ventajas del jardín como una valiosa herramienta de apoyo a la enseñanza.

Para ello el Dr. Arturo Gómez-Pompa, fundador del INIREB (Instituto Nacional de Investigación sobre Recursos Bióticos), la institución donde nació el jardín, le pidió ayuda al entonces Director de la DGEP (Dirección General de Educación Pública), Profesor Francisco Zúñiga Martínez, quien de inmediato buscó los medios de apoyar este proyecto. De esta manera me integré al INIREB, a través de la DGEP, donde a través de interinatos ocasionales desarrollé mi trabajo como promotora del jardín botánico en las escuelas de Xalapa, fungiendo además como guía en las visitas de alumnos.

La experiencia fue muy interesante por las respuestas tan variadas del magisterio. Por un lado, los maestros de secundaria y preparatoria recibieron la noticia con entusiasmo y en breve programaron visitas que guié valiéndome de haber sido testigo del nacimiento y desarrollo inicial del jardín, de las primeras guías impresas que se elaboraron y de los recorridos que el Dr. Andrew (Andrés) Vovides diseñaba para visitantes especiales del INIREB.

Apatía...
Los maestros de primaria, por el contrario, recibieron la invitación a participar con gran apatía. Presa de la frustración me entrevisté con el Profesor Guillermo Pelayo, el entonces inspector escolar, quien al enterarse de la situación citó a una asamblea general de maestros en el auditorio de la escuela primaria “Rébsamen”. Me presentó ante ellos y les explicó por qué los había convocado; cerró las puertas del auditorio y les prohibió salir antes de que yo terminara de hablar.

Este primer intento de comunicación fue un fracaso: En el momento en que el inspector escolar salió del salón e inicié yo mi explicación, una maestra de las de mayor edad y sentada en primera fila cruzó los brazos y cerró los ojos, intentando dormir. Los demás me escucharon con indiferencia. Desconcertada, describí a duras penas mi argumento, enfatizando las bondades del flamante Jardín Botánico Clavijero.

Afortunadamente, al final de la sesión se acercó un pequeño grupo de maestras que hicieron preguntas sobre le jardín, sobre sus plantas en peligro de extinción y sobre otras plantas que ella conocían, ignorando sin embargo su origen y mecanismo de propagación. Hasta la fecha les vivo agradecida por su interés y su iniciativa.

De concierto...
Paralelamente y en colaboración con el Departamento de Difusión de la Universidad Veracruzana, el INIREB se preparaba para ofrecer conciertos en el Jardín Botánico Clavijero. Entre los primeros conciertos programados estuvo uno de la orquesta de cámara que conducía el maestro Rino Brunello, quien decidió inspeccionar las instalaciones y el terreno en que sus músicos iban a tocar. Andrés Vovides le mostró la explanada y el prado central del jardín y el maestro Brunello exclamó escandalizado, “¡Cómo! ¿A pleno sol? Los instrumentos se van a arruinar. ¿Qué creen que somos? ¿mariachis?”. El concierto ya estaba programado y con gran ansiedad el Dr. Vovides acudió a su colega, el Dr. Ramón Echenique, quien estaba en el proceso de transformar el edificio de la entrada (originalmente la bodega del Rancho Guadalupe), en las oficinas y laboratorios del LACITEMA (Laboratorio de Ciencia y Tecnología de la madera). Al enterarse del problema ofreció el primer piso del laboratorio en ciernes.

El maestro Brunello volvió a la carga : “¡Cómo! ¿Quieren que los músicos suban por los andamios? ¿Y, qué va a pasar con las señoritas que vienen con sus tacones altos? Pueden caerse, lastimarse”, exclamó cuando vio las rampas de albañil que conducían al primer piso. Finalmente lograron convencerlo y el concierto se llevó a cabo en el espacio del primer piso que se le había ofrecido.

Tiempo después la señora Gigi de France, Directora de Difusión Cultural de la Universidad Veracruzana, organizó a petición del INIREB una serie de conciertos de música clásica y folklórica. El primer grupo de conciertos, titulado “Cultura y Naturaleza”, incluyó al Ensamble Dufrane, el grupo de Jazz Orbis Tertius, y Tlen- Huicani en sus diversos formatos musicales: Maderas del Sur, Vocalistas, Ballet Folklórico y Violines de la Huasteca. Los conciertos resultaron un éxito y la Universidad Veracruzana continuó colaborando generosamente con la difusión del jardín botánico.

Gracias a aquellos conciertos y a las primeras visitas escolares fue adquiriendo una buena reputación el Jardín Botánico Clavijero. Llegaron de visita contingentes de escuelas de todo el estado y a continuación grupos de Puebla, Tabasco y otras entidades del país. Los biólogos del INIREB eventualmente se hicieron cargo de las visitas y recorridos y yo me convertí en observadora y visitante asidua.

Retorné semioficialmente al jardín botánico muchos años después, cuando pasó a formar parte del Instituto de Ecología, A. C. (INECOL), y de nuevo el Dr. Andrés Vovides se hizo cargo de su dirección y resurrección (tras un abandono casi total de varios meses), contando para ello con un bajísimo presupuesto. Yo colaboré en la tienda del jardín para generar fondos. Estaba en ese momento entusiasmada con el sistema de voluntarios que vi funcionar en el Jardín Botánico de Fairchild, en Miami. Incluía una coordinadora y un grupo de voluntarios, quienes realizaban gran parte de las labores requeridas. Los voluntarios eran personas adineradas y realizaban sus tareas con el gusto y la convicción de un enamorado de aquellas plantas y de aquel sitio. En Xalapa este esquema no funcionó, pues aunque había muchos enamorados del jardín, no disponían de tiempo suficiente para colaborar en sus tareas de manera efectiva.

Un tanto desalentada comencé a impartir cursos vespertinos para los hijos de investigadores del INECOL, de donde nació la idea de ofrecer cursos de verano abiertos a todo el mundo. En un principio las actividades se centraron en la creatividad, a través de dibujos, pinturas, figuras de papel maché y batikes, en un auditorio donde los niños trabajaban rodeados por el jardín botánico. Una quinta parte del tiempo se le dedicó a la horticultura y a recorridos de observación y aprendizaje. Logré la colaboración de algunos de los investigadores del INECOL para que conversaran con los niños sobre diversos temas.

Asistí posteriormente a los cursos de verano del Jardín Botánico de la Universidad Nacional Autónoma de México y conocí el bellísimo programa que llevan a cabo biólogos especializados de esa institución; esto me ayudó a identificar las carencias del nuestro jardín para cumplir cabalmente su propósito original.

Más adelante se incorporó Maité Lascuráin al proyecto del jardín botánico, al frente de un programa de difusión del que se derivaron muchas otras actividades, con presupuesto y apoyo de la dirección del INECOL. Posteriormente se le nombró Coordinadora del Jardín Botánico y entre sus primeras actividades de difusión el quinteto de alientos de Xalapa ofreció un concierto navideño. La noche del concierto (noche de luna llena), Maité formó un sendero de velas encendidas en bolsas de arena; el espacio de los intérpretes también estaba bordeado con velas. Mientras los músicos interpretaban el programa, unas nubes ligeras cubrían y descubrían la luna.

El momento era mágico y para hacerlo inolvidable un búho empezó a cantar.

lunes, 21 de septiembre de 2009

En el Jardín Botánico del IB-UNAM ocurre algo maravilloso...

Acabamos de visitar a nuestros amigos del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, en la ciudad de México, donde tuvimos la oportunidad de observar uno de esos fenómenos poco conocidos de la naturaleza, o mejor dicho, de la naturaleza mexicana... Se trata de la floración de una planta de la familia de los agaves, conocida como "maguey de pescadillo", cuyo nombre científico es Furcraea macdougallii. La floración de esta planta ocurre sólo una vez en su vida, pues después muere... Nos platicaron que el ejemplar que observamos fue incoporado a la colección en 1962, es decir, floreció a sus 47 años en el Jardín.



Ahora la planta producirá alrededor de 10,000 flores y junto a ellas, saldrán pequeñas plantitas conocidas como bulbilos, lo cual le permitirá dejar descendencia.



Durante su vida la planta almacenó el agua y los nutrientes necesarios para madurar, pero ahora que ha florecido producirá durante 6 meses aproximadamente miles de bulbilos, los cuales caerán al suelo y crecerán durante muchos años y si sobreviven florecerán nuevamente en cuatro a seis décadas.



Está en peligro de extinción...

Las áreas donde crecía fueron taladas para la introducción de cultivos de maguey mezcalero y para la introducción de ganado, esto hace que la Furcraea macdougallii ya no se encuentre silvestre en lo que alguna vez fue su área de distribución natural en el istmo de Tehuantepec, por lo tanto biológicamente se encuentra extinta.

jueves, 20 de agosto de 2009

Visitantes distinguidos

Nuestro amigo Fernando González nos informó el día de ayer del descubrimiento del nido de una ave extraña y nada facil de observar.
Se trata de una ave de hábitos nocturnos y rara para la zona, pues es mas frecuente en las tierras bajas. Estamos hablando del Biemparado Norteño, Pájaro Estaca o Potoo.

Se le llama así porque al pararse parece la continuación de una rama o tronco, es decir, tiene mucha similitud con el color de una rama o tronco seco. Durante el día permanecen practicamente inmóviles. Se alimentan principalmente de insectos, y ponen un solo huevo.

Su canto un tanto misterioso, sobrecogedor y espeluznante, generalmente emitido en noches de luna, ha motivado toda una serie de leyendas. ¡Escúchalo al final de esta nota!

Las fotos muestran a la madre (¿o es el padre?) y a su polluelo, que es de color blanco y grandes ojos amarillos.

Gracias al colega Phil Brewster por las fotos.


Plantas del Jardín Botánico Clavijero con nombres de animales

Oreja de ratón (Salvinia sp)

Cola de caballo (Equisetum spp)

Cuerno de alce (Platycerium bifurcatum)


Cola de pescado (Caryota mytis)


Pata de elefante (Beaucarnea recurvata)

Huevo de gato (Turpinia insignis)

Palo gusano (Lippia myriocephala)

Lengua de vaca (Rumex spp.)

Cresta de gallo (Spathodea campanulata)


Hierba del zopilote (Ocimum selloi)

Mano de león

Moco de pavo

¿Conoces
otros?


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