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jueves, 10 de diciembre de 2009

Nota publicada en BGCI

Quienes leen inglés, no tendrán dificultades con la siguiente nota, publicada el 7 de diciembre en el sitio de nuestros amigos y colegas de BGCI.

Clavijero Botanic Garden opens Ethnobotanic Collection for National Conservation Week in Mexico. 7th December 2009
 
November 23rd - 29th was National Conservation Week in Mexico and saw a series of activities underway aimed at fostering public awareness of ecosystem protection, critical habitats, biological diversity, and environmental resources and services in a climate change scenario.

The Francisco Javier Clavijero Botanic Garden
in Xalapa, Veracruz, joined in this event with the opening of a new Ethnobotanic Collection, which highlights to visitors plants that humans use everyday in many ways from ecosystems in Mexico and around the world.
clavijero useful plants collection
 calvijero ethnobotanic plantscalvijero exhibition
 
 
 
 

The collection shows plants used as traditional medicines, handicrafts, drinks, condiments, aromatics, a group of objects and products used as patented medicines, creams, shampoos, juices and alcoholic drinks, soaps, contraceptives and even biodiesel.

Visitors are able to touch leaves with strong scents, such as lavenders, Mexican peperleaf or patchouli and handle plants that are  the source of common patented and traditional medicines, such as daturas.  This went down especially well with children and young people.

A school teacher said; "This collection is wonderful because it is important recognise that people generally have few first hand experiences with natural resources or with plants that need conservation.  Also, many times we only know the obtained products, but not the plants behind them, and it is wonderful to see these here in the garden."
 

viernes, 30 de octubre de 2009

Un insecto curioso...

Se trata de una cigarra del género Pterodictya.


Al parecer estas cigarras son las más primitivas que existen. No producen su característico sonido. 

Lo más curioso es que parecieran estar cubiertas de una pluma blanca. En realidad es un tipo de cera blanca que secretan en la parte posterior del abdomen. Esta cera es comida por las larvas de ciertas especies de mariposas pequeñas que viven en sus cuerpos. 

Aquí pueden ver algunas fotografías




viernes, 9 de octubre de 2009

Algunas cosas que pasan en otoño...

Seguiremos buscando...

viernes, 2 de octubre de 2009

Árboles del Jardín Botánico Clavijero

Hay mucho que decir sobre uno de los árboles más destacados del Jardín Botánico Clavijero, pero mejor te invitamos a escuchar la siguiente cápsula.





El olmo mexicano, cuyo nombre científico es Ulmus mexicana (Liebm.) Planch, es probablemente el más alto de todas las especies de olmo. En ocasiones alcanza una altura de 84 metros y un diámetro a la altura del pecho de 2,5 metros. Es, sin duda uno de los árboles más altos en México. Esta especie es común en los bosque de niebla y en las zonas elevadas de selvas tropicales, donde los niveles de precipitación está entre 2 y 4 metros por año. Se distribuye desde San Luis Potosí al sur de Chiapas en México, y de Guatemala a Panamá más allá. A pesar de sus enormes dimensiones, la regeneración natural es pobre.


miércoles, 23 de septiembre de 2009

Una historia contada por Victoria Vovides

Albores del Jardín Botánico Clavijero.

Al inaugurarse en 1977 el Jardín Botánico Francisco Xavier Clavijero fue necesario promoverlo no sólo entre la población Xalapeña, sino en todo el Estado. Para difundir sus beneficios comenzamos con la población infantil. Una promoción directamente entre los alumnos no parecía la mejor opción, así que nos acercamos a los maestros para que descubrieran las ventajas del jardín como una valiosa herramienta de apoyo a la enseñanza.

Para ello el Dr. Arturo Gómez-Pompa, fundador del INIREB (Instituto Nacional de Investigación sobre Recursos Bióticos), la institución donde nació el jardín, le pidió ayuda al entonces Director de la DGEP (Dirección General de Educación Pública), Profesor Francisco Zúñiga Martínez, quien de inmediato buscó los medios de apoyar este proyecto. De esta manera me integré al INIREB, a través de la DGEP, donde a través de interinatos ocasionales desarrollé mi trabajo como promotora del jardín botánico en las escuelas de Xalapa, fungiendo además como guía en las visitas de alumnos.

La experiencia fue muy interesante por las respuestas tan variadas del magisterio. Por un lado, los maestros de secundaria y preparatoria recibieron la noticia con entusiasmo y en breve programaron visitas que guié valiéndome de haber sido testigo del nacimiento y desarrollo inicial del jardín, de las primeras guías impresas que se elaboraron y de los recorridos que el Dr. Andrew (Andrés) Vovides diseñaba para visitantes especiales del INIREB.

Apatía...
Los maestros de primaria, por el contrario, recibieron la invitación a participar con gran apatía. Presa de la frustración me entrevisté con el Profesor Guillermo Pelayo, el entonces inspector escolar, quien al enterarse de la situación citó a una asamblea general de maestros en el auditorio de la escuela primaria “Rébsamen”. Me presentó ante ellos y les explicó por qué los había convocado; cerró las puertas del auditorio y les prohibió salir antes de que yo terminara de hablar.

Este primer intento de comunicación fue un fracaso: En el momento en que el inspector escolar salió del salón e inicié yo mi explicación, una maestra de las de mayor edad y sentada en primera fila cruzó los brazos y cerró los ojos, intentando dormir. Los demás me escucharon con indiferencia. Desconcertada, describí a duras penas mi argumento, enfatizando las bondades del flamante Jardín Botánico Clavijero.

Afortunadamente, al final de la sesión se acercó un pequeño grupo de maestras que hicieron preguntas sobre le jardín, sobre sus plantas en peligro de extinción y sobre otras plantas que ella conocían, ignorando sin embargo su origen y mecanismo de propagación. Hasta la fecha les vivo agradecida por su interés y su iniciativa.

De concierto...
Paralelamente y en colaboración con el Departamento de Difusión de la Universidad Veracruzana, el INIREB se preparaba para ofrecer conciertos en el Jardín Botánico Clavijero. Entre los primeros conciertos programados estuvo uno de la orquesta de cámara que conducía el maestro Rino Brunello, quien decidió inspeccionar las instalaciones y el terreno en que sus músicos iban a tocar. Andrés Vovides le mostró la explanada y el prado central del jardín y el maestro Brunello exclamó escandalizado, “¡Cómo! ¿A pleno sol? Los instrumentos se van a arruinar. ¿Qué creen que somos? ¿mariachis?”. El concierto ya estaba programado y con gran ansiedad el Dr. Vovides acudió a su colega, el Dr. Ramón Echenique, quien estaba en el proceso de transformar el edificio de la entrada (originalmente la bodega del Rancho Guadalupe), en las oficinas y laboratorios del LACITEMA (Laboratorio de Ciencia y Tecnología de la madera). Al enterarse del problema ofreció el primer piso del laboratorio en ciernes.

El maestro Brunello volvió a la carga : “¡Cómo! ¿Quieren que los músicos suban por los andamios? ¿Y, qué va a pasar con las señoritas que vienen con sus tacones altos? Pueden caerse, lastimarse”, exclamó cuando vio las rampas de albañil que conducían al primer piso. Finalmente lograron convencerlo y el concierto se llevó a cabo en el espacio del primer piso que se le había ofrecido.

Tiempo después la señora Gigi de France, Directora de Difusión Cultural de la Universidad Veracruzana, organizó a petición del INIREB una serie de conciertos de música clásica y folklórica. El primer grupo de conciertos, titulado “Cultura y Naturaleza”, incluyó al Ensamble Dufrane, el grupo de Jazz Orbis Tertius, y Tlen- Huicani en sus diversos formatos musicales: Maderas del Sur, Vocalistas, Ballet Folklórico y Violines de la Huasteca. Los conciertos resultaron un éxito y la Universidad Veracruzana continuó colaborando generosamente con la difusión del jardín botánico.

Gracias a aquellos conciertos y a las primeras visitas escolares fue adquiriendo una buena reputación el Jardín Botánico Clavijero. Llegaron de visita contingentes de escuelas de todo el estado y a continuación grupos de Puebla, Tabasco y otras entidades del país. Los biólogos del INIREB eventualmente se hicieron cargo de las visitas y recorridos y yo me convertí en observadora y visitante asidua.

Retorné semioficialmente al jardín botánico muchos años después, cuando pasó a formar parte del Instituto de Ecología, A. C. (INECOL), y de nuevo el Dr. Andrés Vovides se hizo cargo de su dirección y resurrección (tras un abandono casi total de varios meses), contando para ello con un bajísimo presupuesto. Yo colaboré en la tienda del jardín para generar fondos. Estaba en ese momento entusiasmada con el sistema de voluntarios que vi funcionar en el Jardín Botánico de Fairchild, en Miami. Incluía una coordinadora y un grupo de voluntarios, quienes realizaban gran parte de las labores requeridas. Los voluntarios eran personas adineradas y realizaban sus tareas con el gusto y la convicción de un enamorado de aquellas plantas y de aquel sitio. En Xalapa este esquema no funcionó, pues aunque había muchos enamorados del jardín, no disponían de tiempo suficiente para colaborar en sus tareas de manera efectiva.

Un tanto desalentada comencé a impartir cursos vespertinos para los hijos de investigadores del INECOL, de donde nació la idea de ofrecer cursos de verano abiertos a todo el mundo. En un principio las actividades se centraron en la creatividad, a través de dibujos, pinturas, figuras de papel maché y batikes, en un auditorio donde los niños trabajaban rodeados por el jardín botánico. Una quinta parte del tiempo se le dedicó a la horticultura y a recorridos de observación y aprendizaje. Logré la colaboración de algunos de los investigadores del INECOL para que conversaran con los niños sobre diversos temas.

Asistí posteriormente a los cursos de verano del Jardín Botánico de la Universidad Nacional Autónoma de México y conocí el bellísimo programa que llevan a cabo biólogos especializados de esa institución; esto me ayudó a identificar las carencias del nuestro jardín para cumplir cabalmente su propósito original.

Más adelante se incorporó Maité Lascuráin al proyecto del jardín botánico, al frente de un programa de difusión del que se derivaron muchas otras actividades, con presupuesto y apoyo de la dirección del INECOL. Posteriormente se le nombró Coordinadora del Jardín Botánico y entre sus primeras actividades de difusión el quinteto de alientos de Xalapa ofreció un concierto navideño. La noche del concierto (noche de luna llena), Maité formó un sendero de velas encendidas en bolsas de arena; el espacio de los intérpretes también estaba bordeado con velas. Mientras los músicos interpretaban el programa, unas nubes ligeras cubrían y descubrían la luna.

El momento era mágico y para hacerlo inolvidable un búho empezó a cantar.

jueves, 20 de agosto de 2009

Visitantes distinguidos

Nuestro amigo Fernando González nos informó el día de ayer del descubrimiento del nido de una ave extraña y nada facil de observar.
Se trata de una ave de hábitos nocturnos y rara para la zona, pues es mas frecuente en las tierras bajas. Estamos hablando del Biemparado Norteño, Pájaro Estaca o Potoo.

Se le llama así porque al pararse parece la continuación de una rama o tronco, es decir, tiene mucha similitud con el color de una rama o tronco seco. Durante el día permanecen practicamente inmóviles. Se alimentan principalmente de insectos, y ponen un solo huevo.

Su canto un tanto misterioso, sobrecogedor y espeluznante, generalmente emitido en noches de luna, ha motivado toda una serie de leyendas. ¡Escúchalo al final de esta nota!

Las fotos muestran a la madre (¿o es el padre?) y a su polluelo, que es de color blanco y grandes ojos amarillos.

Gracias al colega Phil Brewster por las fotos.


miércoles, 10 de junio de 2009

Los primeros rizotrones de México están en el Jardín Botánico Clavijero



Un rizotrón es un observatorio de raíces vivas.

Los hay de todos tamaños: puede ser simplemente una maceta, con una ve
ntana transparente de vidrio o plástico que permita observar las raíces en crecimiento. La ventana de observación permanece cubierta la mayor parte del tiempo para evitar la entrada de luz.

También existen grandes rizotrones para el estudio de p
lantaciones o huertos completos. El objetivo de estos aparatos es estudiar el crecimiento de las raíces vivas, sin perturbar a la planta.

En el Jardín Botánico hemo
s construido un par de ellos, con la intención de que los visitantes -niños y adultos- puedan observar el crecimiento de las raíces de los árboles. También permitirá ver qué seres se asocian con las raíces.

En los Reales Jardines Botánicos de Kew, en Londres, se inauguró en 2008 un rizotrón, o mejor dicho, la representación artística de las raíces de un árbol, hecha con tubos de bronce y artilugios electrónicos y multimedia...¡pero no raíces vivas!

Así que...¡Visita nuestro rizotrón!


jueves, 19 de marzo de 2009

El bosque de niebla del Jardín Botánico Clavijero

En la región montañosa del centro de Veracruz sólo quedan fragmentos de bosque de niebla relativamente aislados entre sí. Nuestro Jardín Botánico es único en México, pues protege uno de tales fragmentos. Aquí hubo una finca cafetalera, aprovechando la sombra de los grandes árboles. Aún puedes encontrar cafetos entre la vegetación. Para ayudar a la restauración el bosque original, se introdujeron diferentes especies de plantas nativas del lugar. Algunos de los árboles más comunes de este lugar son varias especies de encinos (Quercus sp.) que producen muchas bellotas, las marangolas (Clethra mexicana) usadas para leña, grandes liquidámbares (Liquidambar styraciflua var. mexicana) con sus características hojas palmeadas.

Otros árboles abundantes en el bosque son los pipinques (Carpinus caroliniana y Ostrya virginiana) y el sochilcorona (Cornus florida var. urbiniana) que se cubre de flores blancas en marzo. Estas tres últimas son especies amenazadas.

martes, 17 de marzo de 2009

Helechos arborescentes caducifolios


Los helechos arborescentes son considerados plantas tropicales siempre verdes de lento crecimiento. Sin embargo, estudios recientes realizados en el INECOL revelan que hay especies que crecen rápido y que tiran sus hojas. En una población del helecho Alsophila firma cercana a Xalapa, se encontró que los troncos crecieron de 17 a 50 centímetros en un año. Se estimó que cuando estas plantas alcancen los 10 metros de altura, tendrán por lo menos 60 años de edad. Estos helechos tiran sus pínnulas -hojas pequeñas- de mayo a agosto y permanecen así por uno o dos meses. Posiblemente esto ocurre porque sus enormes hojas son muy sensibles a la fuerte radiación soelar del verano.
En el Jardín Botánico Clavijero puedes apreciar esa y otras especies de helechos arborescentes cerca del estanque.

Alta sobre la tierra te pusieron...


Las araucarias son árboles de hasta 80 metros de alto. Aparecieron hace 225 millones de años. Son coníferas, igual que los pinos y abetos. Hay especies nativas de los bosques de Argentina y Chile. Otras especies crecen en Australia, la isla de Norfolk y Nueva Guinea. El nombre honra a la Arauca, una región de Chile y Argentina. Los indios lo llaman Pehuén y utilizan sus semillas como alimento. Estos pobladores se llaman a si mismos Pehuenches.

El majestuoso ejemplar crece majestuosa en el Jardín Botánico Clavijero pertenece a la especie Araucaria heterophylla, originaria y endémica de la Isla Norfolk, cerca de Australia.

Es considerada una especie vulnerable, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

miércoles, 4 de marzo de 2009

El sochilcorona (Cornus florida var urbiniana) Un árbol de nuestro Jardín

Si vienes al Jardín Botánico Clavijero en estos días de finales de invierno, serás testigo de la floración del Sochilcorona, un árbol cuyo nombre científico es Cornus florida var urbiniana. Se trata de un hermoso árbol caducifolio originario de las regiones templadas y húmedas que se

encuentran en las estribaciones de la Sierra Madre Oriental.





El sochilcorona crece en los bosques mesófilo de m

ontaña y de encinos en Veracruz y Nuevo León, en altitudes que van de los 1,200 a 1,950 metros sobre el nivel del mar. Crece en las barrancas húmedas expuestas a neblinas frecuentes. Alcanzan en pro

medio los 10 metros de altura y 20 cm de ancho en condiciones naturales.





Sorprendentemente las flores son muy pequeñas de color blan

co verdoso y en realidad no son vistosas. En cambio, las brácteas (un tipo de hojas modificadas) resaltan por su tamaño, su color blanco y porque perecen ser pétalos.





Los frutos son de color rojo naranja cuando están maduros. En el Jardín Botánico Clavijero son muy apreciados por las ardillas y aves, como los pepes.







miércoles, 26 de noviembre de 2008

Inquilinos alados

Los cajones que observas en algunos postes y árboles del jardín botánico son refugios artificiales para los murciélagos. Se trata de un experimento para conocer más acerca de la vida de los murciélagos insectívoros de Xalapa.

Notarás que son dos tipos de refugios, unos tipo cajón y otros tipo grieta. Se han colocado a la sombra y al sol, para ver cuáles prefieren los murciélagos.
Los refugios son de madera y están pintados con pintura que no es tóxica. Están fijos con cint
as y resortes elásticos para que el árbol pueda crecer sin problemas. Cuando los murciélagos ocupen los refugios, el excremento o guano producido se usará como fertilizante en algunas plantas del jardín.
Si durante tus visitas encuentras “popó” debajo de alguno de los refugios, por favor informalo a la taquilla del Jardín.

¿Qué especies viven en los refugios?

Aún no lo sabemos pero pensamos que el murciélago moreno (Eptesicus fuscus), el murcielaguito de patas peludas (Myotis keaysi) y el murciélago rojizo de cola libre (Molossus rufus), sean las especies que más utilicen los refugios.

No muev
as los postes o árboles donde veas refugios, pues los murciélagos los abandonarán y te llevarás un baño de guano.

jueves, 20 de noviembre de 2008

¿Para qué sirven los jardines botánicos?



Además de exhibir bellos arreglos y numerosas plantas hermosas, los jardines botánicos cumplen una función clave en la salvación del planeta, con la conservación de especies en peligro de extinción y la promoción de sus propiedades industriales, nutritivas y curativas.



"Los jardines botánicos no somos sólo un bonito lugar para hacer un picnic", afirma Sara Oldfield, secretaria general de Botanic Garden Conservation International (BGCI), que agrupa a 800 jardines botánicos de 120 países del mundo. "También contribuimos al bienestar humano".



BGCI destaca el papel de estos centros en la protección del medio ambiente, la promoción del conocimiento herbolario tradicional, la integración de las comunidades e incluso el alivio de la pobreza.



Con sus bancos de semillas y el cultivo de especies amenazadas, muchos jardines botánicos en el mundo están almacenando los cultivos, bosques y prados del futuro.



Actualmente hay más de 100.000 especies de plantas en peligro de extinción, de las cuales 11.000 están representadas en los jardines botánicos del mundo, que actúan como una especie de Arca de Noé vegetal.



Además de ser una "póliza de seguro" para la diversidad mundial de plantas, en palabras de Oldfield "los jardines botánicos tiene la tarea de educar a la población sobre los beneficios de las plantas en su vida diaria. Por ejemplo el 80% de la población mundial depende directamente de medicinas obtenidas de plantas, por lo que es fundamental educar a la gente en su uso correcto"



En las ciudades occidentales, los jardines botánicos contribuyen al bienestar de las personas al ser espacios colectivos promotores del conocimiento de la naturaleza o, promoviendo el cultivo de huertos caseros. Sirven para educar a los niños sobre la naturaleza y además dotan a la ciudad de espacios verdes seguros.



Tal vez los esfuerzos de los jardines botánicos no serán suficientes para salvar el planeta de la deforestación, el efecto invernadero y la destrucción del hábitat, pero, como dice Oldfield, al menos se habrá puesto una semilla.



Sara Oldfield visitó el Jardín Botánico Clavijero en septiembre de 2007.



Nota de Judith Mora. Londres, 21 de abril de 2006. Agencia EFE